
He estado en el cielo, y me ha gustado. En verdad, cada vez que tengo que hablar de esto me cuesta encontrar las palabras con las que describir lo que sentí el mediodía del 21 de agosto de 2008. Normalmente lo suelo resumir diciendo que he pasado 45 segundos de mi vida sin pensar en nada, ni en nadie. Sí, señores, ¡¡¡me he tirado en paracaídas!!!
Después de dos años dando el coñazo, y con la ayuda por fin de la firma de autorización de mi padre, he conseguido un pasaporte para ver el ci ...
Tras unas merecidas jornadas de playa en Alcocéber y una estancia idílica en Villatobas y Hoyo de Pinares, de nuevo estoy en Madrid para ya no marcharme más. Eso, junto con el coñazo de leer el correo electrónico, el repentino recuerdo de los deberes de verano y el progresivo acortamiento de los días es lo que marca el inminente fin de las vacaciones. Con un suspiro de resignación me dirijo a vosotros otra vez en mi vigésimo artículo.
Tranquilos, no pensaba dar ningún apunte filosófico ...
Soy perfectamente consciente de que hay mil relatos, anécdotas, o incluso frases cuya conclusión puede leerse en el título de este artículo. Aunque llevo un tiempo pensando en hacer un recopilatorio, os voy a contar una historia que deja patente hasta qué punto puede llegar uno a sentir vergüenza ajena.
Os pongo en situación: Playa Romana, Alcocéber, Castellón de la Plana, Comunidad Valenciana, España, Europa, la Tierra. Es por la mañana, y cuatro niños están cavando un hoyo descomunal ...
El tiempo. Últimamente me marea muchísimo pensar en ello, lo cierto es que tengo la cabeza un poco hinchada con ese tema. Miro hacia adelante y pienso en las ganas que tengo que llegue el 14 de julio, en las ganas que tendré después de volver a Madrid, en las ganas que tendré de que lleguen las fiestas, todo lo que tendré que hacer al volver y ¡paf! me ha quedado sin verano en un momento. Ciertamente es algo que me agobia mucho, y trato de pensar en ello lo menos posible. Pienso en lo rápido ...
En esta cultura nuestra que gastamos abajo a la izquierda de Europa, utilizamos los insultos para todo menos para insultar, y eso hace que en ocasiones pierdan el valor para el que fueron creados. Aun así, todavía somos capaces en algunas ocasiones de expresar nuestro desprecio y desagrado para con una persona determinada: diciendo que es un gilipollas.
Decir que alguien es un gilipollas no es lo mismo que decir que es gilipollas. Sólo he repetido esta ...